El odio ciega

Hoy me he sentado delante del ordenador dispuesta a escribir a “pasar por la quilla” todas las injusticias actuales, pero el teclado no sintió las pulsaciones de mis dedos sobre él, por que empecé a sentirme repetitiva. Iba hablar de lo injusto que me parece que se pague para estudiar un FP, que en Cataluña se “repague” por los medicamentos, el silencio que existe con todo el tema de la minería, que se intente privatizar por completo el ferrocaril, que la gente parece sólo preocuparse por el fútbol…pero es que ¿Ya no lo he dicho antes? Y me empecé a sentir cansada, cansada de lo mismo sólo que con peor olor y peor forma, cansada de quejarme y que nadie me escuche.

Tengo en cuenta que no soy la única que se siente así y eso empezó a darme miedo,ya que hay muchas personas que se quieren “echar a las armas” para defender sus derechos y libertades.Entiendo la diferencia entre resistencia y la violencia gratuita,por eso veo a los mineros luchadores valientes que afrontan una resistencia, pero no comparto sus formas.

Como pacifista pienso que el 15M tuvo una gran oportunidad que no se supo aprovechar, pero aún estamos a tiempo de tomar las riendas y ganar esta “guerra” a través de una lucha no violenta, siempre que todos caminemos a la par en un mismo sentido, es un camino más largo, pero también su final será mas duradero, que imponer algo a la fuerza que probablemente se obtenga un final peor.Una lucha no tiene por que estar cargada de odio, el odio ciega y no deja ver el camino,con los ojos abiertos, los sentidos alerta y con pie firme, se llega más allá.

Seguramente estas palabras pasen desapercibidas, mañana olvidadas y al final sólo será un minúsculo espacio en el inmenso Internet, pero al menos sabré que intenté que el mundo no estuviera tan lleno de odio y abrir los ojos aquellos cegados por este sentimiento.

 

 

 

 

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1 comentario

  1. laotramadamebovary said,

    junio 23, 2012 a 7:34 pm

    A veces se usan las palabras de un modo metafórico. No sé si recordará la escena del coche en “El discreto encanto de la burguesía”, De Luis Buñuel, cuando un joven está haciendo auto stop y un coche no para, ¡Ojalá te estrelles!, grita; y se estrella. El hombre queda machacado. Efectivamente, la “guerra” es larga. Creo que hay que cambiar nuestra relación con las cosas y sobre todo con las personas. La cortesía, la buena palabra, el cariño, el amor; y la firmeza en las convicciones para luchar junto a los demás en la siembra de algo duradero y no efímero como lo que se hace por imposición. Aún así no deja de hervir la sangre, lo que no impide la reflexión y la apelación a la paz para resolver conflictos. Gracias por su reflexión.


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